Gobernar por nuestros sueños colectivos

Hoy vivimos un gran desafío como país. Quizás uno de los más importantes de nuestra historia democrática. Por primera vez, luego de una lucha de varias generaciones, iniciamos un hermoso camino para pensar y construir Chile desde las regiones, a través de una nueva institucionalidad que nos desafía a cambiar la forma de hacer política, de priorizar la inversión pública con participación ciudadana y de relacionarnos con el territorio, desde las comunas, con sus autoridades locales y organizaciones sociales. Sabemos que las disparidades sociales y territoriales son una realidad. Y debemos enfrentarlas y corregirlas. Hoy, desde los Gobiernos Regionales, tenemos una oportunidad única para promover un desarrollo equilibrado y justo, incluso yendo más allá, ya que tenemos el deber de derribar de una vez por todas esas barreras que por largos años han sido un obstáculo en este proceso. Chile cambió y el avanzar a ese sueño colectivo de una descentralización efectiva tiene que ser reflejo de aquello. En ese sentido, tengo plena certeza de que somos mayoría quienes estamos esperanzados y comprometidos en hacer el mayor de nuestros esfuerzos para llevar adelante reformas estructurales en esta materia. Si bien como nuevas autoridades hemos encontrado “trabas” en nuestro proceso de instalación, sabemos que esto no hará que bajemos los brazos y que, como las y los primeros gobernadores regionales electos popularmente, debemos transformarnos en actores políticamente relevantes para revertir esa vieja y obstructiva “cultura centralista”. La descentralización llegó para quedarse y todas y todos como sociedad, dejando de lado nuestras diferencias, debemos empujar este proceso por años postergado. Solo de esta forma, podremos alcanzar la esperada autonomía y conducir los destinos de nuestras regiones, guiados por las realidades y necesidades de los territorios, con un trabajo en conjunto entre las autoridades y la ciudadanía, para lograr los sueños colectivos que todas y todos anhelamos.