El Chile regional descentralizado que queremos construir

Tres valores inspiran la gestión en la naciente Región de Ñuble, que se constituyen en principios orientadores: transparencia, participación y colaboración, por la responsabilidad que nos otorgó la ciudadanía en la primera elección democrática de Gobiernos Regionales, dándole sentido a una nueva forma de administrar. La participación permitirá el involucramiento de los ciudadanos en el control social de la gestión territorial, garantizando la calidad de los servicios públicos y por ende un desarrollo económico inclusivo, para que podamos introducir los cambios necesarios para avanzar hacia la salida de la actual crisis económica en la que nos encontramos. Esa calidad debe ir de la mano con un trabajo de colaboración, de todos los servicios públicos que nos corresponden por ley fiscalizar, que permita ejercer no solo el control del cumplimiento de la inversión pública, sino que definir los lineamientos para facilitar el financiamiento de iniciativas integrales que contribuyan al progreso, que dé cuenta de la descentralización administrativa, política y fiscal, que es el fin último de las reformas que persiguen eliminar el centralismo que aún impera en nuestro país y demos solución a las demandas de la vida cotidiana. La transparencia por su parte, tiene su cimento en el derecho de acceso a la información pública y la participación ciudadana, que ocupará un sitial en nuestra gestión como estilo de trabajo, vinculado con la revalorización de la democracia, la lucha contra la corrupción y la reconstrucción de la confianza social, para que la descentralización no se transforme en una promesa incumplida y surja una verdadera posibilidad de procesos con una interfaz exitosa entre un ciudadano y un funcionario, que será un espacio privilegiado para mejorar la satisfacción de las personas en su interacción con nuestra institución y, por consiguiente, aportar en la recomposición de la confianza en el sector público . La descentralización no solo es una exigencia, sino es un deber ético que nace de las propias entrañas de lo nuevo, para que el país responda a los desafíos del Siglo XXI, de un mundo globalizado y competitivo. Oscar Crisóstomo Gobernador Regional de Ñuble