Administración del Territorio Terrestre y Marino

La elección de las y los Gobernadores Regionales nos entrega la legitimidad democrática para la planificar y administrar los recursos y potencialidades de cada región. A los sueños y esperanzas depositados en este proceso se suman las posibilidades contingentes de la propuesta del nuevo contrato social en la convención constitucional y al consenso político de fortalecer los gobiernos regionales con herramientas y atribuciones acorde al país y regiones que queremos. Magallanes y Antártica Chilena es la región más extensa de Chile con características únicas de historia, personas y naturaleza. Laboratorio natural con un 55% de su área terrestre y 26% marítima bajo algún régimen jurídico de protección ambiental. Los nuevos Gobiernos Regionales tendrán que definir diferentes instrumentos rectores como la Estrategia Regional de Desarrollo, el Plan Regional de Ordenamiento Territorial y Borde Costero, entre otros. Por lo anterior, es fundamental que la capacidad de “decisión” (concepto estructurante de la política) sobre el territorio, esté incorporado en las atribuciones claras y permanentes de los Gobiernos Regionales. En la actualidad la mayor proporción del territorio terrestre de Magallanes (más de 50%) está administrada por una corporación privada con sede en Santiago, que, si bien cumplen una función trascendente en conservación y cuidado de los parques y sus áreas protegidas a cargo, se ven muy limitadas en sus capacidades presupuestarias y administrativas para un óptimo desempeño en la gestión. De igual forma, el borde costero más extenso de las Américas en conjunto de sus aguas interiores está bajo la jurisdicción de la Armada de Chile, quien cumple funciones de seguridad y fiscalización, pero nuevamente, la posibilidad real y efectiva en tiempo y oportunidad del uso de este espacio marino está lejos de su relación con las urgencias que afectan en lo ambiental, productivo y social de este rasgo constitutivo y fundante de la región. Y la naturaleza, que sin lugar a dudas debe colocar a la región de Magallanes y de la Antártica Chilena en un rol preponderante en su influencia y en su condición por administrativa natural de cercanía e historia.