Una voz que llegó para quedarse

Con la creación de la ley de Gobiernos Regionales y la elección de sus máximas autoridades por parte de la ciudadanía, se rompió (y está por verse hasta cuándo) la extensión del Presidente de la República con los ahora extintos intendentes. Hoy, son los votantes de cada región los que eligen a su Gobernador o Gobernadora, independiente del Gobierno central de turno. De esta forma, y tal como ocurrió también con las y los convencionales constituyentes, son representantes locales, del barrio, de la ciudad y lejos del llamado “turismo político”, quienes encarnan el nuevo Chile en las regiones. Ya instalados, los instrumentos con los cuales se insertan los Gobiernos Regionales electos son básicamente de planificación y carácter normativo, como estrategias de desarrollo, planes reguladores y borde costero. Y, por otro lado, tienen la asignación de recursos, materias que son propias de una persona electa por la ciudadanía. A estas responsabilidades se suma una tercera, como lo es la representación política de los intereses de las personas que viven en la región. En virtud de ello, es que el Gobierno Regional podrá conversar con los distintos poderes del Estado, de la sociedad civil, la academia y del sector privado para propender a que se materialice el objetivo de un desarrollo que llegue a todos los habitantes de las regiones. Es en este escenario que se conforma la Asociación Nacional de Gobiernos Regionales, que se autoconvoca para realizar un primer requerimiento tanto a las autoridades nacionales de turno, como también a las y los candidatos presidenciales y a la Convención Constitucional. Y lo hace con un objetivo político muy claro: ser vistos como una contraparte y ser partícipes de un nuevo ciclo político, que demanda mayores competencias, recursos y descentralización efectiva. Por ello, hoy nos reunimos en la Región del Biobío en el Primer Encuentro Nacional de Gobiernos Regionales, para hacernos cargo del momento de cambio que estamos viviendo, del cual todos somos parte y queremos construir en colectivo. Sin punto de retorno, ya nadie puede tener dudas: somos una voz que llegó para quedarse.