Descentralización para el Chile del futuro

Pareciera existir consenso en Chile de que nuestro país debiera ser más descentralizado. Organizaciones como la OCDE sitúan a nuestro país como uno de los países más centralizados del mundo, junto a Grecia e Irlanda. Esta es una demanda desde las regiones y que toma mucha fuerza en estos tiempos en que se discute la Constitución que nos regirá por los próximos 50 años, la que definirá la forma del Estado que escogeremos como país. Si bien la descentralización es un tema presente en nuestra actual Carta Magna, Chile tiene una tradición más bien centralista, visión que por mucho tiempo ha sido defendida por espacios más tradicionales bajo el argumento de eficiencia económica y estabilidad política. Hoy, sin embargo, cuestionamos lo anterior. Muestra de ello es el gran paso que significó la primera elección de gobernadores regionales; un proceso que sembró esperanzas en los ciudadanos, muchos de ellos desencantados de la política y los políticos que por años han dirigido las regiones desde Santiago. Ese centralismo estructural ha generado condiciones demasiado disparejas para el desarrollo económico, social y cultural de quienes habitamos en regiones, lo que se traduce en desigualdades e inequidades en los distintos territorios. Algo muy parecido ocurre en nuestra región de La Araucanía cuando vemos a Temuco como capital regional, concentrando la distribución política y económica versus el resto de las comunas. No olvidemos que 7 de las 10 comunas más pobres de Chile están en nuestra región, por lo que avanzar en una descentralización de las 32 comunas reviste gran importancia y debemos darle urgencia. La experiencia, a poco más de un mes de asumir como gobernador regional, demuestra que son los gobiernos locales quienes —con la proximidad que poseen— son capaces de adoptar una mejor y más rápida respuesta frente a los requerimientos de la ciudadanía, dada la ventaja de conocer el territorio y por la comprensión que poseemos respecto de las preferencias de nuestra gente. El proceso de descentralización llegó para quedarse y es inevitable. La instalación de los Gobiernos Regionales es un avance, pero a la vez una tarea inconclusa. Debemos acelerar el traspaso de facultades, esto es un signo de los nuevos tiempos. Ya no se podrá volver atrás. La profundización de la democracia chilena, el desarrollo equitativo y sustentable, tiene que hacerse con la participación directa de todos los ciudadanos y de todos los territorios. El refrán “Dios está presente en todas partes, pero tiene oficina en Santiago” es un sentir ciudadano: canalicemos los esfuerzos para una mayor y mejor descentralización para el Chile del futuro que todos debemos construir. Luciano Rivas, Gobernador Regional de La Araucanía