La unión hace la fuerza

La descentralización en el país ha sido lenta y accidentada. Por ejemplo, una vez retomada la democracia, debieron pasar dos años para que chilenas y chilenos eligieran a sus alcaldes, elección que por lo demás, no fue directa. Además, demoramos 24 años en lograr la elección popular de las y los Consejeros Regionales, y debimos esperar 30 años para la elección de gobernadores, que, pese a ello, actualmente cuentan con competencias poco claras y un campo de acción más bien difuso. Muchas veces se usan argumentos técnicos para sostener una postura centralista en desmedro de los territorios. Uno de esos argumentos es el del “equilibrio fiscal”, medida por la cual hay que restringir los ingresos de las regiones y luego irlos entregando paulatinamente procurando que exista una justicia en el reparto de los recursos. Sin embargo, cuando analizamos la diferencia que existe entre lo que las comunas venden respecto de lo que producen, las ganancias se concentran en comunas del sector oriente de Santiago. En nuestro país, la batalla contra el centralismo es la batalla por la equidad y justicia social. Una tarea desafiante y hermosa, y sin duda, altamente convocante. Por ello hoy se gesta un nuevo hito en este magno proceso republicano. Hoy la Asociación Nacional de Gobiernos Regionales, en un sentido transversal, se convierte en un actor igual de relevante para dar cara en un nuevo proceso descentralizador. Esta vez las regiones están unidas y otra historia comenzará a escribirse.